Tratamiento temprano en Westminster

Tratamiento de ortodoncia temprano en Westminster, CO

Tratamiento de ortodoncia temprano

Aunque quizá no piense que los dientes de su pequeño necesiten tratamiento a esta edad, comenzar el tratamiento a tiempo puede ofrecer mejores resultados con menos tiempo y gasto. Un examen minucioso alrededor de los siete años puede ayudar al ortodoncista a diagnosticar los problemas antes.

Es importante entender que una evaluación temprana no siempre significa un tratamiento temprano. Si después del examen inicial se determina que es necesario un trabajo de ortodoncia, se dará seguimiento a los patrones de crecimiento de su hijo hasta que llegue el momento ideal para comenzar el tratamiento. Esto ofrecerá una forma más eficiente de obtener los mejores resultados, así como una detección más oportuna de problemas futuros.

Los niños pueden beneficiarse de varias maneras al visitar a un ortodoncista a temprana edad. Aunque el desarrollo de cada niño es diferente, en la mayoría de los pequeños los primeros molares permanentes suelen salir alrededor de los seis años, lo que establece la mordida posterior. En combinación con otros indicadores del desarrollo, el ortodoncista tendrá una mejor idea de la alineación básica de los dientes, de adelante hacia atrás y de lado a lado. En esta etapa, a menudo es posible determinar si la boca tendrá espacio suficiente para todos los dientes permanentes de su hijo y, si es necesario, tomar medidas.

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Intervención temprana

Cuando un tratamiento más temprano es mejor

Por lo general, el tratamiento de ortodoncia común comienza entre los 9 y los 14 años, cuando ya se han caído los dientes de leche y muchos dientes permanentes están en su lugar. Algunas afecciones más graves se tratan mejor a una edad más temprana, cuando los procesos de crecimiento de su hijo están en pleno desarrollo.

  • Mordida cruzada grave

    Uno de estos casos es la mordida cruzada grave, que significa que los dientes superiores cierran por dentro de los dientes inferiores. En este caso, el tratamiento puede incluir el uso de un aparato conocido como expansor palatino. El expansor ensanchará el maxilar superior de forma gradual y sin dolor. Esta opción es especialmente eficaz cuando el maxilar aún no se ha desarrollado por completo, y debe realizarse en el momento oportuno para evitar un tratamiento más complicado – o incluso una cirugía oral – para corregir el problema.

  • Apiñamiento grave

    El apiñamiento grave, que ocurre cuando los maxilares son demasiado pequeños para dar cabida a todos los dientes permanentes, también es un problema que puede beneficiarse de un tratamiento temprano. En esta afección también puede usarse la expansión palatina, o bien la extracción de dientes, que ayuda a que los dientes permanentes salgan correctamente. En ocasiones se requieren frenos más adelante, pero el tratamiento debería ser menos complicado y de menor duración.

  • Dientes protruidos y mordida invertida grave

    Problemas como los dientes protruidos (especialmente los de enfrente) y una mordida invertida grave (cuando la mandíbula inferior crece más que el maxilar superior) pueden resolverse mejor con una intervención temprana. Los dientes protruidos pueden astillarse o fracturarse, y pueden afectar negativamente la imagen que el niño tiene de sí mismo. Como en esta etapa el desarrollo del pequeño está en pleno apogeo, el uso de aparatos de ortodoncia, como frenos y aparatos extraorales, puede corregir con éxito estos problemas.